Escupir a barlovento

El autor en Los Toros de Guisando (Avila) (2002)

Recuerdo aquellos tiempos en los que cambié la trinchera del desencanto por el noble menester de ser corresponsal de barra tabernaria, más que de guerra de salón, en los que guardaba en el cajón de mi mesa un diario de vivencias –sempiternamente inédito— al que titulé “Escupiendo a barlovento”, y cuya dedicatoria decía así: “A mis amigos en el poder. Piadosamente”.

Escupir a barlovento es la lección primera que ha de aprender todo grumete a la hora de embarcarse, ya sea por mera aventura lúdica, ya sea por el sólo deseo de adentrarse en el mar tenebroso de las singladuras del poder. Escupir a contraviento, esquivando tu propio salivazo devuelto por la galerna, es la reválida que la universidad de la vida le hace pasar a todo aquel que lleva cumplida relación de todas las cosas que “me duelen hace tiempo en los cojones del alma”, que diría nuestro Miguel Hernández.

© José María Suárez Gallego

El tiempo cura las heridas del tiempo

Con el tiempo todo pasa y todo deja de doler o de importar.

He visto a lo inolvidable volverse olvido, y a lo imprescindible ser arrinconado como unos zapatos viejos.

Pero, convéncete, no hay instantes vacíos. Todos hay que llenarlos de intensidad, convencido de que nada perdura más allá de la hora del desencanto.

© José María Suárez Gallego

El “año menos pensado” ha sido 2020

Y algún día este #CorresponsalDeBarra podrá decir y escribir que hubo un tiempo durante la #PandemiaDe2020 que fue un #CorresponsalDeGuerra en la lucha contra el virus, los negacionistas, cabezas cuadradas, oportunistas de la política, políticos oportunistas, dromedarios sin desierto, robinsones sin isla, olas sin playa, poetas sin estrofas, partituras sin pentagramas, y sobre todo, agoreros de mundos peores que ellos son capaces de construirnos para nuestra desgracia.
¡Volveremos a las barras y volverán a ser nuestra patria de la concordia y de la palabra! Con mas banderillas picantes que banderas hirientes, con más ensaladilla rusa que rusos en la ensaladilla, con más callos con garbanzos, que garbanzos en los zapatos que nos aprietan los callos, con mas taberneros de cabecera que nos pregunten: ¿lo de siempre?, que quienes nos prometen el cielo y nos meten en un infierno repleto de “nuncas”. Cuando todo esto pase diremos, si salimos vivos de él, que vivimos “el año menos pensado” (que alguna vez en la vida llega) en el que creímos que éramos tan diferentes en lo que la vida nos da, cuando todos somos tan iguales en lo que la vida es capaz de quitarnos, y llegado el caso, nos quita.
¡A mis amigos muertos, desde la emoción de la barra que compartimos!
A mis amigos aún vivos: ¡A ver cuando nos vemos y echamos unas cañas!
(A Jorge, in memoriam)

© José María Suárez Gallego

Contrabandistas del mes de octubre

#AmanecerEnGuarroman

¡Mediado septiembre ya presentimos octubre!

Octubre siempre es el mismo mes de octubre, aunque le broten noviembres nuevos y lo hayan regado con los mejores septiembres.

Octubre es una versión de lo mismo, respetando lo mismo, transgrediendo lo mismo, innovando lo mismo, prometiendo lo mismo, engañando a los mismos, y quemándole el mismo incienso a los santones de siempre.

“Monotonía de lluvia tras los cristales” que escribiría don Antonio Machado en su aula de Baeza. Es la misma cantinela: “Mil veces ciento, cien mil; / mil veces mil, un millón”.

Millones de parados, millones defraudados, millones presupuestados, millones de olivos, Euromillones, millones de estrellas, millones que se pierden, millones de votos, millones de glóbulos rojos que se desangran por las Escaleras de Odessa huyendo de los mismos cosacos.

Los mismos tontos útiles sosteniendo las mismas utopías de siempre. Los mismos listos inútiles diluyendo los mismos sueños de siempre.

¡Las mismas mil veces mil, son el mismo millón, don Antonio!

¡Ay! Si mañana amaneciéramos en otro octubre convertidos en pez, en sonrisa o en patada en la entrepierna propinada a los mismos de siempre. Les haríamos sentir el dolor nuevo del mismo victimismo de siempre, ese que espera con la misma esperanza que las mismas promesas no nos traigan los mismos desencantos, ni los mismos piratas, ni los mismos contrabandistas de los octubres de siempre.

© José María Suárez Gallego

Primero de mayo, confinado

Il quarto stato. Obra de Giuseppe Pellizza da Volpedo

#MeditacionesDeUnConfinado en el Primero de mayo.

Cuanto más arrecie la tormenta y sintáis como truenos los latidos del miedo y del desánimo, anudaos unos a otros por los brazos, levantad la cabeza, y avanzad, avanzad, siempre avanzad, que si alguno se rinde lo llevaréis en volandas y no caeréis.

Avazad, avanzad porque os espera el arcoiris.

© José María Suárez Gallego

Meditación tras trece días confinados por pandemia del Covid-19

#CorresponsalDeAlertasNacionales

#MeditacionesDeUnConfinado

#MeQuedoEnCasa

Doy por concluido este decimotercer día (que además ha sido viernes) de trabajo confinado en el despacho. He comprobado que necesitamos vernos (muchos amigos han comenzado a poner las cámaras para hablar). Mañana comenzamos la tercera semana ¡Resistiremos y Venceremos!

He decidido no afeitarme hasta que no acabe todo ésto, aunque parezca mas viejo, pero como me dijo el inefable Comendador de la Cuchara de Palo, Camilo José Cela, en su casa de El Espinar (Guadalajara), cuando se es joven, se es joven para toda la vida. Y en ello estoy, con las limitaciones propias de las circunstancias.

Hoy he puesto en cuarentena de bloqueo a mucha gente que tenía en Facebook, por tóxica y porque en sí mismas son el virus del desaliento, la mentira interesada y el miedo.

Hoy he aprendido de ellas que no quiero ser como ellas, y dejo la puerta abierta a quien no quiera ser como yo, siempre modesto aprendiz en el difícil camino de la perfección, que me bloquee también.

Y cierro mi día en las redes con unos versos de San Juan de la Cruz en Monte de Perfección:

“Para venir a gustarlo todo

no quieras tener gusto en nada.

Para venir a saberlo todo

no quieras saber algo en nada.

Para venir a poseerlo todo

no quieras poseer algo en nada.

Para venir a serlo todo

no quieras ser algo en nada.

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Para venir a lo que gustas

has de ir por donde no gustas.

Para venir a lo que no sabes

has de ir por donde no sabes.

Para venir a poseer lo que no posees

has de ir por donde no posees.

Para venir a lo que no eres

has de ir por donde no eres.

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Cuando reparas en algo

dejas de arrojarte al todo.

Para venir del todo al todo

has de dejarte del todo en todo,

y cuando lo vengas del todo a tener

has de tenerlo sin nada querer.

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En esta desnudez halla el

espíritu su descanso, porque no

comunicando nada, nada le fatiga hacia

arriba, y nada le oprime

hacia abajo, porque está en

el centro de su humildad”.

Mañana será otro día y verá el tuerto los espárragos, si es que la Guardia Civil no lo para a la salida del pueblo y lo vuelve a su casa, como está mandao.

© José María Suárez Gallego