El adios de Maneke Neko

Maneki Neko

Maneke Neko

 

Microrrelato

 Todas las mañanas al pasar por el escaparate del bazar chino, un gato mecánico me decía adios con su brazo oscilante. Como nunca se marchaba supuse que a quien despedía siempre era a mí. Ayer lo compré y sus pilas eléctricas se las coloqué al reloj de la cocina. Esta mañana me pareció que la aguja del segundero se movía oscilante y  me despedía mientras desayunaba.

© José María Suárez Gallego

 

Sota de piernas

sota de piernas

 

Hay quiénes invierten todo su tiempo en decirnos y repetirnos lo buenos y sabios que son, y no les queda ninguno para aprender a disimular y maquillar lo malos y tontos que se les percibe.
¡La egolatrína es el mejor disolvente con el que se diluye la sabiduría y la sensatez!

© José María Suárez Gallego

 

Todo camino termina en tí

globos

 

“Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”.

Pablo Neruda

 

Esta sociedad maniquea y feroz te exige a cada paso que creas en lo que no crees, que respetes todo lo que no te respeta,  que construyas todo lo que te destruye, y además que seas feliz lejos del Jardín de Gorgoola, cuando ya tienes asumido que todo camino termina en tí.

© José María Suárez Gallego