El lince Olavide

LINCE OLAVIDE

Suelta del lince Olavide en el valle del Guarrizas, Sierra Morena (Jaén)

 

(Publicado en Diario Jaén el viernes 9 de febrero de 2018)

 

Hace unos días, los escolares de 5º y 6º de Primaria del CEIP Carlos III de Santa Elena han bautizado con el nombre de “Olavide” a un lince que se liberará próximamente en el valle del río Guarrizas, una de las dos zonas de reintroducción del lince ibérico en la comunidad andaluza.

El proyecto Life+Iberlince pretende la recuperación de la distribución histórica del lince ibérico (Lynx pardinus) en España y Portugal. Según el método que siguen los técnicos de Iberlince para darle nombre a los ejemplares que se van a soltar este año, todos ellos deben comenzar por la letra O, y para ello han posibilitado que a través de las redes sociales todo el mundo pudiera hacer una propuesta de nombre con esta condición. Han sido los escolares santaeleneros, en cuyo municipio se encuentra enclavado el Parque Natural de Despeñaperros, los que han unido su interés por la conservación del medio ambiente, y su deseo por conocer mejor su historia, los que han aprovechado la celebración del  250 aniversario de la promulgación del Fuero de Población por el que se fundaron las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, y le han dado el nombre de quien hizo posible estas colonias en el siglo XVIII, el intendente Pablo de Olavide, a un lince que recorrerá y vivirá en los mismos parajes de Sierra Morena que aquellos colonos que los pusieron en cultivo ganándoselos al paisaje montaraz.

Curiosamente el nombre que se la ha puesto, Olavide, hace justicia a la tercera acepción con el que el Diccionario de la Real Academia Española define lince: Persona aguda, sagaz.

Sin lugar a duda Pablo de Olavide hizo gala de su agudeza y sagacidad al ponerse al frente del que fue tenido como el proyecto estrella del reinado de Carlos III, ni más ni menos que tratar de poner en marcha una sociedad agraria que sirviera de modelo al resto de los pueblos de Andalucía y el resto de España, en el que entre otras cosas se implantaba la enseñanza primaria como obligatoria, y se comenzaba a valorar el trabajo de la mujer en aquella sociedad agraria que pretendía ser modelo. El propio Olavide lo dejó escrito cuando las envidias e intrigas en la Corte de Carlos III dieron con sus huesos en la cárcel y fue procesado por la Inquisición: «Yo me había figurado dar en las colonias un modelo de aplicación a todos los pueblos de España y en especial a los de Andalucía»

Cabe preguntarse si la colonización de Sierra Morena y Andalucía, aquel proyecto destinado a que Europa volviera su mirada hacia la gloria de Carlos III, aquel primer intento de un proyecto de Europeidad triunfó o no. No sería fácil cuantificar y cualificar bote pronto un posible triunfo o fracaso siendo tantos y tan variados los aspectos para tener en cuenta. Material de trabajo para ello se ha generado en el transcurso de los nueve congresos históricos que desde 1983 se han celebrado en estas Nuevas Poblaciones. Sólo invito a quién se adentre en este espacio histórico a que visite estas colonias dos siglos y medio después de haber sido fundadas. Seguirá encontrando hombres y mujeres que trabajan por su tierra desde un aliento colectivo adobado por sueños de colonos del siglo XXI, evidencia de que el proyecto primitivo de los ilustrados no ha terminado y queda mucho por hacer. No puede haber fracasado, por tanto, lo que aún está construyéndose.

Todos aquellos lugares se aglutinan hoy bajo la misma bandera celeste, blanca y verde que en 1988 dio lugar a la Mancomunidad Cultural de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, la Olavidia que trata de llevar felizmente al futuro los proyectos del presente que se urdieron con las mimbres de un pasado común. No en vano en el timbre del escudo enarbolan su lema: “Nacimos con el Fuero para la concordia de los pueblos”. Como un intento cargado de didactismo de no olvidar los orígenes, aunque se encuentren derogados, y no perder el rumbo encaminado a ganar cada día la meta del progreso desde la tolerancia, la libertad, la cultura y la concordia.

Larga vida pues al lince Olavide, él es un símbolo de que no sólo somos historia y seguimos vivos y coleando.

EN LA SUELTA DEL LINCE OLAVIDE

Autoridades y niños que participaron el suelta del lince Olavide.

 

ARTICULO DEL LICE OLAVIDE EN DIARIO JAEN

 

 

 

El espíritu del Fuero

CARTEL DE FUERO 250 CON ESCUDOS DE TODOS LOS PUEBLOS

(Publicado en el cuadernillo especial que el Diario Jaén ha dedicado a las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena el jueves 13 de diciembre de 2017)

Se conmemoran este año los dos siglos y medio de la Promulgación del Fuero de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, y por tanto los 250 años de la puesta en marcha de lo que fue considerado como el proyecto estrella del reinado de Carlos III.

Ha sido precisamente el Fuero, a través de una Comisión Nacional Ejecutiva, denominada “FUERO 250 (1767-2017)”, para la organización de tales eventos, quien ha dado nombre y contenido a esta feliz efeméride, aunando a 14 municipios y dos entidades locales autónomas, repartidos en cuatro provincias andaluzas y una castellana manchega.

En estas cinco décadas transcurridas desde 1967 cuando se conmemoró el bicentenario, hemos pasado, a nivel popular, del «aquí vinieron alemanes y suizos traídos por el rey que inventó la lotería» a divulgar, sobre todo a partir de 1983, fecha de la celebración del Primer Congreso Histórico sobre Nuevas Poblaciones, las raíces de lo que somos. He ahí el valor sociológico, además del académico, de los congresos sobre Nuevas Poblaciones, y del ambiente creado en estas colonias carolinas ante un proyecto al que dimos en llamar Olavidia, en recuerdo del intendente que las impulsó en sus orígenes, Pablo de Olavide y Jáuregui.

Ya no se trata de ejercer una actividad más o menos productiva o lúdica de doctorandos y eruditos locales. No se trata de condenar tesis doctorales y revistas de iniciados al círculo cerrado de corteses citas bibliográficas, más enfocadas a dar el baremo metodológico que a aportar luz sobre el tema. Se trata de contar la historia de nuestra presencia aquí. Las aventuras y desventuras de aquellos que levantaron nuestras casas, cultivaron nuestros campos, canalizaron nuestras fuentes, abrieron nuestros caminos, tendieron nuestros puentes, parieron nuestros vivos y enterraron nuestros muertos. Todo ello sin abandonarse al fácil chauvinismo, sin descuidar el rigor científico y de la forma más honesta posible.

Los congresos de historia sobre Nuevas Poblaciones han sido, y afortunadamente lo siguen siendo, con motivo de esta celebración ya ha tenido lugar la primera fase del noveno, el vértice en el que se mantiene en equilibrio la aportación académico-universitaria, la voz popular y el apoyo de la administración local. De ahí que estos pueblos de historia corta hayan buscado sus señas de identidad a través de estos eventos académicos. Se hace necesario y urgente divulgar sus conclusiones, porque además de sembrar conocimientos se alimentan raíces que habrán de trocarse en ramas y frutos de progreso en un futuro.

Pretendemos simple y llanamente ser divulgadores de la Historia, de nuestra historia, sin perder de vista lo que al respecto Cervantes nos deja escrito en El Quijote:

«…debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y no apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición no les haga torcer el camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porveni

Ni el miedo, ni el rencor, ni la afición habrá de torcer el camino por el que transcurrirán los próximos cincuenta años hasta llegar al año 2067 en el que se celebre el Tricentenario del Fuero. Pretendemos que esta conmemoración del Fuero 250 sea la aldaba con la que avisamos a las próximas generaciones que queda mucho por hacer para mantener vivo el espíritu ilustrado que hizo nacer estas Nuevas Poblaciones, desde el convencimiento de que una sociedad mejor es posible, siempre que no perdamos el aliento y el deseo de trabajar por ello cada día.

EL ESPIRITU DEL FUERO ARTICULO EN DIARIO JAEN

Gastronomía de Olavidia

JURADO CONCURSO DE ALTA COCINA LA CAROLINA 2017

Jurado del Concurso de Alta Cocina de La Carolina 2017

(Publicado en Diario Jaén el viernes 17 de octubre de 2017)

            Días pasados tuve la satisfacción de participar en el jurado del Concurso de Alta Cocina de La Carolina, dedicado este año a la gastronomía que tiene como ingrediente básico la perdiz. Ni que decir tiene que los participantes han demostrado durante los dos días que ha durado el certamen, un elevado nivel gastronómico. Formación y profesionalidad siempre han sido los pilares primeros de cualquier éxito.

            Las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, la tierra de Olavidia que los primeros colonos centroeuropeos le ganaron a la sierra poniéndola en cultivo, está ligada ante todo a la historia de un camino real que ha unido durante siglos los puertos de Cádiz y Sevilla, verdaderas puertas de América, con Madrid.

            Antiguas ventas con connotaciones y sabor cervantino han jalonado durante este camino real por el que han transitado todas las culturas y civilizaciones que han vertebrado España. Sabor a venta del Quijote que se reafirma si recordamos que Miguel de Cervantes anduvo por estas tierras de Jaén durante todo el mes de marzo y hasta el día uno de abril de 1592. A la memoria me viene, por tenerla al lado, la Venta de Guadarromán que fuera en un principio propiedad del Duque de Arcos, después del Marqués de Jabalquinto y posteriormente del Príncipe Anglona, construida sobre los restos de una villa metalúrgica romana reconvertida en la Edad Media en una almunia árabe junto al rio de los granados que le dio nombre a esta real población de Carlos III.

            De los colonos alemanes y suizos nos han quedado pocas costumbres gastronómicas: “Pintahuevos” y poco más, porque aquellas gentes no tuvieron otra alternativa para sobrevivir que adaptarse a esta tierra y comer y beber lo que ella les daba. Pero sí quedó en el espíritu de los habitantes de Olavidia el sentimiento de saberse gentes junto a un camino, de ahí que se disponga aquí de una gran capacidad de adaptación a lo nuevo y a sus cambios. Habitar junto a un camino real es estar abierto a vivir de primera mano las novedades e innovaciones que por él transitan.   Desde Despeñaperros en Santa Elena, las Navas de Tolosa, La Carolina, Carboneros, Guarromán y Zocueca, la antigua feligresía de Rumblar, hasta Arquillos y Montizón, llegando a los paisajes mágicos de Aldeaquemada, todo ha sido participar de la aventura que suponen los caminos y lo que se come junto a ellos. En cada una de estas poblaciones encontramos una peculiaridad gastronómica por la que vale la pena ser visitadas. Es la gastronomía del camino, comer junto a él para reponer fuerzas frente a un espectacular paisaje como el de Despeñaperros, o frente a los confines de Sierra Morena dibujados en su horizonte. Hojaldres de Guarromán, pericones de Arquillos, roscos de viento de Carboneros, carne de monte de Santa Elena, embutidos de caza de Aldeaquemada, paté de perdiz de La Carolina, o los embutidos de cerdo de Montizón. Gastronomía que crece con nuevos productos como es el caso de los quesos elaborados con leche de cabra en Guarromán, en el que algunos de ellos enarbolan ya nombres ligados a su historia como Olavidia, Múzquia o Colono.

            Se ha dicho que la cocina tradicional es la Historia, con mayúscula, que puede paladearse: El sabor de los siglos. En esta comarca del norte de Jaén el adjetivo nuevo ha perdido sus connotaciones de desazón y miedo para convertirse en un reto: El de conjugar la tradición con la innovación. No se puede innovar si se pierde el referente de la tradición, porque ella antes de serlo comenzó siendo novedad. Todo lo antiguo fue nuevo alguna vez, y eso mantiene viva la gastronomía como cultura.

            Me sorprendió gratamente que el plato ganador del Concurso de Alta Cocina de La Carolina, elaborado por Rocío Valero del restaurante Cerro Puerta, de Jaén, sea un trigo guisado en fondo de perdiz con sus pechugas en escabeche de zumo de granada, y esté fundamentado en una receta andalusí del siglo XI, habiendo cocido la perdiz a baja temperatura utilizando la más sofisticada tecnología. ¡En Olavidia lo nuevo se hace historia en sus sabores!

ARTICULO GASTRONOMIA DE OLAVIDIA

 

250 años de Olavidia

ECUDO DE OLAVIDIA VARIOS COLORES

 

(Publicado en Diario Jaén el viernes 30 de junio de 2017)

Durante la segunda mitad del siglo XVIII la Historia de España va a contemplar cómo el espíritu reformador de la Corte de Carlos III alumbrará lo que conocemos como el mejor espíritu de La Ilustración. La pasión por «verlo todo claro» y la manifiesta oposición de los hijos del XVIII a soportar el misterio, darán a esta centuria el apelativo de Siglo de las Luces, fenómeno éste que no será privativo de los ilustrados españoles, sino que habría de calar en les eclairés franceses, en los intelectuales germanos de la Aufklárung, o en los británicos del Enlightenment. Europa y América van a verse inmersas en la fiebre innovadora, si bien ésta acabará afectando más al terreno social que al intelectual propiamente dicho.

Carlos III, sobre todo después del «asunto Esquilache», se rodeará de un equipo de gobierno en el que cada cual tenía una reforma en cartera para procurarle al pueblo la felicidad que éste no puede lograr por si mismo. En esta esfera del despotismo ilustrado gravitarán nobles de rancio abolengo, como es el caso del todopoderoso Conde de Aranda, que presidirá el Consejo de Castilla, junto a golillas como Campomanes, Floridablanca, Múzquiz y Jovellanos, que desde sus puestos de responsabilidad habrían de diseñar los cambios económicos que traerían consigo las pretendidas reformas sociales.

Como primera medida se hizo necesario dinamizar las estructuras agrarias. Se trataba de crear una nueva clase de propietarios agrícolas extraídos de los grupos menos favorecidos a los que se les cederían tierras, unas 33 Ha. por familia, que hasta el momento habían estado mal rentabilizadas, o no explotadas. Se pretendía propiciar una sociedad modelo cuyos componentes «deben estar destinados a la labranza, cría de ganados, y a las artes mecánicas, como nervio de la fuerza de un Estado», porque «todo país en que la agricultura no florece, será siempre desdichado, porque con ella todas las artes se fomentan y adelantan, y sin ella todas se debilitan y se pierden»

Una vez que todo estaba proyectado sobre el papel, sólo cabía ponerse manos a la obra. De un lado había que reclutar a los futuros colonos, de lo que se encargaría el bávaro Thürriegel, para lo cual había partido el uno de junio de 1767 con su familia camino de Frankfurt del Main. De otro lado, había que elegir los terrenos en los que irían ubicadas las primeras poblaciones (La Carolina, Guarromán y Santa Elena), para lo cual Olavide se desplazó a Bailén el 17 de agosto, donde estuvo hasta finales de ese mes dando las primeras órdenes encaminadas a preparar una infraestructura mínima.

Cabe preguntarse 250 años después si la colonización de Sierra Morena y Andalucía, aquel proyecto destinado a que Europa volviera su mirada hacia la gloria de Carlos III, el primer proyecto efectivo de Europeidad, triunfó o no. Sería difícil bote pronto cuantificar y cualificar un posible resultado de urgencia, pero sí invito a que se visiten estas Nuevas Poblaciones en las que se encontrarán hombres y mujeres que siguen sintiendo esta tierra con el mismo espíritu de lucha que sus antepasados, muestra de que el proyecto no ha terminado. Evidentemente no puede haber fracasado, por tanto, lo que aún está en curso y vivo.

Todos aquellos lugares se aglutinan hoy sobre la misma bandera celeste, blanca y verde que en 1988 dio lugar a la Mancomunidad Cultural de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, la Olavidia que trata de llevar felizmente al futuro los proyectos del presente que se urdieron con las mimbres de un pasado común.  En el timbre del escudo enarbolan su lema: “Nacimos con el Fuero para la concordia de los pueblos”. Como un intento cargado de didactismo de no olvidar los orígenes y no perder el rumbo encaminado a ganar cada día la meta del progreso desde la libertad, la tolerancia, la cultura y la concordia.

Olavidia más que una utópica patria anclada en un sueño del pasado es hoy por hoy el compromiso vigente, real e irrenunciable con esta tierra de las gentes que la han hecho posible cada día, no sin mucho esfuerzo, durante los últimos 250 años.

 

250 AÑOS DE OLAVIDIA EN DIARIO JAEN

Romance de ciego que se cantaba en la Romería de San Isidro en Guarromán

partitura romance de San Isidro

Trascripción musical de la melodía del romance de San Isidro que se cantaba en la romería de Guarromán.

En los años cuarenta del siglo XX un grupo de niños, hoy ya abuelos, aprendieron un romance de ciego en el que se cuentan varios milagros tradicionales de San Isidro, que se cantaba mientras se «hacía el camino» de la pradera, y que gracias a Juana Dorado, que en su tiempo nos lo cantó para su posterior trascripción, y a Santi Villar Caballero, cuya música nos transcribió gentilmente a un pentagrama, hoy podemos ofrecer.

Romance de ciego de San Isidro, recuperado por Juana Dorado que lo cantaba en los comienzos de los años noventa del siglo xx

San Isidro el labrador iba

pa su quintería

y cuando iba a labrar

era más de mediodía.

Los labradores de alrededor

al amo van a imponer

a decir que su criado

no cumple con su deber.

Si mi criado no labra

nada tiene usted que ver

a vos no le pido nada

para pagarle yo a él.

ellos se salen pa fuera

con cara de avergonzados,

y el amo que no era tonto

quiso enterarse del caso.

Buenos días tenga Isidro

dime quien te está ayudando.

Tan sólo un Dios verdadero

que me da salud y amparo.

En esos mismos momentos

Isidro salió arando

y vieron salir tres surcos

no habiendo más que un arado,

con dos ángeles detrás

todo vestidos de blanco.

A otro día de mañana

a Isidro mandó labrar

a tierras que no había agua

ni tampoco agua habrá.

Buenos días tenga Isidro.

Y venga con Dios mi amo,

como verá la faena

esto queda bien labrado.

Isidro no hay por aquí

ningún arroyo ni fuente

para calmar esta sed

que la traigo muy ardiente.

Y venga con Dios mi amo

no le extrañe que le diga

que en lo alto de la roca

brota el agua cristalina.

Isidro ha cogío la vara,

la vara de gavilanes,

y dando un golpe muy fuerte

el agua sale a raudales.

El amo ha cogío un caballo

y a su casa va llorando

diciéndole a su señora

que su criado era santo.

A otro día de mañana

las campanas repicaron

y van a sacar a Isidro

por mandato de su amo.

Por eso se hace la fiesta

el día quince de mayo.