La sangría

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Mira paisano, no pretendo escribir hoy aquí de gastronomía,  aunque te parezca mentira,  y por mucho que la Comunidad Económica Europea haya legislado sobre la forma “oficial” de preparar la sangría sin darle gato por liebre a los turistas.

 La sangría a la que me refiero es otra, de un vino más amargo y con un hielo del que te hiela el corazón de  la forma más machadiana. Es la que se está haciendo con nuestra juventud, la generación mejor preparada de todas cuantas ha tenido España, y la peor compensada y menos retribuida, que tiene que hacer la maleta e irse lejos de esta España a la que cantamos en el cancionero popular como madre, y ahora padecemos como madrastra.

Uno creía que la canción estandarte del  Emigrante que cantara con tanto sentimiento Juanito Valderrama, había perdido su vigencia como copla paradigma del que tiene que abandonar su tierra y su familia, creía que en un mundo globalizado su mensaje había quedado obsoleto en pleno  siglo XXI. No es así paisano. Nuestros jóvenes emigrantes ya no pretenden  “hacer un rosario con tus dientes de marfil” antes de irse, pero si te aseguro, paisano, que he visto a algunos muy allegados “volver su cara llorando” antes de entrar en el túnel de embarque de un aeropuerto, como dice la mítica copla del insigne torrecampeño.

Es cierto, paisano, que siempre partir es perder buscando ganar. ¡Pero cuanto duele verlos irse! Yo creía que esta crisis era económica y social, exclusivamente, pero veo cada día más que estamos inmersos en una crisis de dignidad. Contrasta ver a los que vuelven la cara llorando, tapándosela dignamente con la boleta de embarque, con los que descaradamente aparecen en los medios de comunicación con la sonrisa de oreja a oreja diciéndonos que “esto está ya superado, pero que  no entendemos de macroeconomía”.

Yo creía que al circo se iba a reírnos de  los payasos, y por eso les pagábamos. En este otro circo de  la crisis de dignidad, son los “payasos” los que se ríen de nosotros, y encima los tenemos que mantener y soportar. A mí, paisano, los políticos que como los payasos dejan de hacerme gracia, lo que acaban dándome es miedo, mucho miedo.

(@suarezgallego)

Gastronomía virtual

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Cocina, de Alejandro de Loarte, siglo XVII

La apabullante ferocidad con la que la realidad irrumpe en nuestro vivir de cada día a través de los medios audiovisuales, hace que, a modo de autodefensa, acabemos exiliándonos en una irrealidad lúdica, como evidencia el auge de las consolas virtuales y los juegos on-line. Es como si nuestra conciencia –el conocimiento exacto y reflexivo de las cosas– se saturara de la cruda existencia, sobre todo de la que viven otros, y lejos de asustarnos o conmovernos, simplemente nos resultara indiferente. La consecuencia es que todo lo que no nos atañe muy directamente acaba resbalándonos, resultándonos más cómodo, divertido y atrayente perdernos en la verdad posible que esconde toda ficción y todo misterio, antes que enfrentarnos a la realidad ajena.

Los avances tecnológicos de las últimas décadas nos han parido engendros gastronómicos que hemos aceptado sin cuestionarlos, que se encuadran dentro de la irrealidad lúdica de la que hablamos: Cerveza sin alcohol, leche desnatada, jamón sin tocino, yogures bio, angulas sin ojos, sucedáneo de marisco, sopas instantáneas, pollos hormonados, dulces sin azúcar, café descafeinado, pan de chicle y comida rápida american style, tras la que –dicho sea de paso— se esconde toda una filosofía de la llamada “ingeniería histórica” por la cual los pequeños aconteceres de nuestras vidas –y el comer es uno de ellos– han de encajarse de forma perfecta y anónima en el puzzle de los grandes sucesos históricos, siempre acordes éstos con los intereses de quienes manejan las riendas del mundo. Es a la hora de la comida, precisamente, cuando los telediarios, entre cucharada y cucharada de sopa, nos hacen creer que nuestra anodina vida forma parte del devenir glorioso de la Historia.

El gran secreto para que la democracia funcione reside en la habilidad que sus dirigentes tengan para “fabricarse” el consentimiento de los ciudadanos, en su mayoría votantes de diseño que se alimentan de “manjares” que sólo existen como tales en la etiqueta que los envuelve.

El duende en gastronomía

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(Publicado en Diario Jaén el viernes 9 de diciembre de 2016)

En muy poco tiempo, últimamente, he tenido la satisfacción de formar parte de tres jurados gastronómicos, dos en Jaén –Concurso de platos fríos en los mercados, y Congreso Nacional Jaén Aove– y el de la Ruta de la Tapa en Linares. Hace ya dieciocho años, en 1998, tuve el honor de pronunciar la lección inaugural del primer curso que se celebraba en la Escuela de Hostelería de La Laguna, en Baeza, con el que se inauguraba la primera promoción de cocineros y personal de sala de esta ya legendaria escuela.

Estos dieciocho años que nos separan de la primera promoción de La Laguna, y prácticamente los mismos desde la primera feria de la tapa de Linares, evolucionada en el año 2004 hacia la innovadora “ruta de la tapa”, felizmente exportada a otras ciudades, me hacen recordar y releer la conferencia que Federico García Lorca pronunció el 20 de octubre de 1933 en la Sociedad de Amigos del Arte de Buenos Aires, sobre la Teoría del Duende. Si bien ya escribí hace unos años mi personal sensación sobre la ciudad de las minas: “Linares limita al norte / con la taranta, / al sur con un suspiro, / al levante con los toros, / y al poniente con el vino”, veo en estos puntos cardinales de sentimientos la brújula en la que puede aflorar el pretendido duende lorquiano: Los toros y el cante hondo, sobre todo, ¿pero puede, llegado el caso, acudir el duende en el arte de la cocina?

Hasta el poeta romántico alemán Goethe, definió el duende al hablar de un violista como Paganini, diciendo que es un “poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica”. Aunque hablando de duende, filósofos y alemanes, a la memoria me viene una historia, que sospecho falsa, pero que no me resisto a contarla: En los años cincuenta se encuentran el mayor filósofo alemán, Martín Heidegger, y el mayor filósofo español, José Ortega y Gasset. Pregunta el primero, con un punto de xenofobia: “¿Por qué hay tan pocos filósofos españoles?”. Responde el segundo, con un punto de ironía: “¿Y por qué hay tan pocos toreros alemanes?”.

Decía Federico García Lorca que España es el único país donde la muerte es el espectáculo nacional, y cada primavera la muerte toca largos clarines, y el arte de la muerte está siempre regido por un duende agudo que ha marcado la diferencia y la calidad que justifica su invención. Federico conoció en Granada al cantaor Manuel Torre durante el concurso de flamenco de 1922, y de él diría que “es el hombre de mayor cultura en la sangre que he conocido”, quien opinando sobre otro cantaor dijo: “Tú tienes voz, tú sabes los estilos, pero no triunfarás nunca, porque tú no tienes duende”.

Durante estos días, en los diferentes jurados gastronómicos que he participado, he apreciado en algunos momentos como en la gastronomía que se hace ahora en Jaén se va presintiendo el duende, ese que emociona, o nos hace sentir la sensación de estar asistiendo a un parto único.

Todo artista, que diría Nietzsche, cada escalera que sube en la torre de su perfección es a costa de la lucha que sostiene con un duende, no con un ángel, ni con su musa. Es preciso hacer esa distinción fundamental para la raíz de la obra. El ángel deslumbra –como dría Federico– pero vuela sobre la cabeza del artista, está por encima, derrama su gracia, y el artista, sin ningún esfuerzo, realiza su obra. La musa dicta, y, en algunas ocasiones, sopla. Ángel y musa vienen de fuera; el ángel da luces y la musa da formas, en cambio, al duende hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre, posiblemente en la cocina en la que el sentimiento creativo lo deja calentar a su amor.

Mi abuelo Paco, paisano, contemporáneo y vecino de Federico en su juventud, me contó que García Lorca llegó a comerse un día una tortilla de pétalos de claveles rojos. Nunca me dijo el nombre del cocinero o cocinera que la ofició, pero sin duda debió acudir el duende gastronómico a aquel plato.

En Jaén aún no tenemos “estrellas Michelín”, pero doy fe de que últimamente he probado aquí platos con aceite de oliva virgen extra, en los que el duende lorquiano no debió estar muy lejos.

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Homenaje del Ayuntamiento de Guarromán al Cronista Oficial por sus 30 años en el cargo

ALCALDE Y CRONISTA  CON PLACA

Alberto Rubio, alcalde de Guarromán, entrega la placa conmemorativa al  cronista oficial.

PALABRAS SOBRE JOSÉ MARÍA SUÁREZ GALLEGO AL CUMPLIRSE 30 AÑOS COMO CRONISTA OFICIAL DE GUARROMÁN, PRONUNCIADAS POR ALBERTO RUBIO, ALCALDE DE GUARROMÁN.

Paso a presentar a una persona que sin ser nacido en Guarromán, ha trabajado por este pueblo más que muchos que son de aquí.

Este señor llegó a Guarromán en 1981 acompañando a su esposa a su pueblo. Desde que llegó no quiso ser uno más, ya que en su cabeza bullían cientos de ideas. Yo siempre le digo que ya lo tiene todo pensado, ya que de cualquier tema que tratamos automáticamente nos da su razonamiento elaborado, cosa la cual a mí me fascina al mismo tiempo que me admira.

Ha trabajado toda su vida en la antigua Caja de Ahorros de Ronda, actual Unicaja, donde llegó a ser Formador y Analista de Organización.

Lo nombraron Cronista Oficial de Guarromán en 1986, aniversario que hoy nos ocupa por sus 30 años en este cargo, pero además es Socio de número de la Real Asociación de Cronistas Oficiales (RAECO) (1986). Consejero de número del Instituto de Estudios Giennenses (1998), Cofundador de la Asociación Provincial de Cronistas Oficiales “Reino de Jaén” (1998) Decano de los Cronistas Oficiales de Sierra Morena. (2011)

No solo le interesaba la historia de las Nuevas Poblaciones, sino que ha tenido tiempo de ser el Fundador y Presidente Maestre Prior de la Muy Ilustre y Noble Orden de los Caballeros de la Cuchara de Palo. (Desde 1990) Coordinador gastronómico de los III, IV, V y VI Encuentros internacionales de la cocina del aceite de oliva virgen extra. (2005, 2006, 2007 y 2008) y actualmente Presidente de la Junta Rectora del Parque Natural de Despeñaperros (2014)

Tiene muchas publicaciones en su haber entre las que nombraré:

Ha formado parte del equipo de redacción de la magna obra “Jaén: Pueblos y Ciudades”, en la que ha escrito y documentado las secciones de cultura tradicional, viajes y gastronomía. (1996), Guía de la Gastronomía de Jaén. Diputación de Jaén. (2007), Guía de la Gastronomía del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas. Diputación de Jaén. (2011)

Publicaciones editadas por el Ayuntamiento de Guarromán y el Seminario de Historia y

Cultura Tradicional “Margarita Folmerin”:

Colonos, vecinos y forasteros de la real población del sitio de Guarromán. 1767-1781 (1988)

— Fuero de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía y otros documentos complementarios (1992 y 1997)

La organización político-administrativa de Guarromán durante la vigencia del Fuero (1767-1835: Los alcaldes pedáneos. (2001) Pablo de Olavide, las tabernas, el vino y los colonos de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía. (2003)

Articulista asiduo de Diario Jaén Asesor y guionista de contenidos del capítulo dedicado a Jaén de la serie Un país para comérselo, de TVE (2011)

Actualmente está jubilado, lo que significa que si estando trabajando ha realizado todo esto y lo que se queda en el tintero, habrá que temerle a partir de ahora que tiene más tiempo.

Yo habitualmente le digo que estando a su lado me siento como Adso de Merk al lado de Guillermo de Baskerville, para los que han tenido la suerte de disfrutar leyendo el Nombre de la Rosa, para los que no como si fuese Alejandro Magno, salvando las distancias, junto a Aristóteles. Siento no poder compartir más momentos diarios con él.

Este señor que está a mi lado, fue, junto con mi padre, quien me enseño lo que eran las nuevas poblaciones y me inculcó su amor por ellas. Estando yo en la escuela, dio una charla explicándonos el origen de Guarromán, de las colonias y la particularidad de nuestro nombre y nunca olvidaré que pincho una vena que nunca se me ha cerrado.

Hoy, con este sencillo homenaje, queremos reconocer la labor incansable que ha realizado para investigar nuestra historia, nuestras tradiciones, y por poner el nombre de Guarromán en boca de todos. Durante unos años en los que Guarromán ha estado cerrado a su historia y había dejado su sitio en el entorno cultural de las nuevas poblaciones, Jose María lo ha mantenido a contracorriente para que cuando yo llegué a la Alcaldía pudiera incorporarme a este magnífico proyecto que Águeda ha explicado sin que se notara nuestra ausencia durante este tiempo.

Por todo ello y por lo anteriormente expuesto, el Ayuntamiento de Guarromán quiere hoy reconocer en este sencillo acto la labor de José María Suárez Gallego con esta placa.

                               Alberto Rubio Mostacero

Alcalde de Guarromán

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DIARIO JAEN ARTICULO 30 AÑOS

ALCALDE, ERIK, JUANA Y CRONISTAAGUEDA ALCALDE Y CRONISTA CON PLACA

Evocando a Camilo José Cela en su centenario

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Con Camilo José Cela de tertulia en su casa de El Espinar (Guadalajara) el 31 de enero de 1993

Una fría mañana de San Antón se nos murió Camilo José Cela, el del Nobel, el de los exabruptos escatológicos, el del vozarrón de trueno, el de la lengua de látigo, el de los cabreos cósmicos, aquel que en los últimos días de su vida descubrió los casi cien acrósticos que pueden hacerse con la palabra amor. Pero a fin de cuentas se nos murió el inefable Camilo con el que compartimos aficiones gastronómicas y una modesta relación de caballeros de la Muy Ilustre y Noble Orden de la Cuchara de Palo.

En 1990, recién recibido el premio Nobel de Literatura, en Guarromán le concedimos el primer Premio Nacional Cuchara de Palo, distinción que él aceptó y que recibiría un 31 de enero en su casa de El Espinar en Guadalajara, dónde tras una larga sobremesa fue investido, junto a un ventanal abierto a la Alcarria, Caballero de la Cuchara de Palo. Camilo, muy en su papel, firme y con un semblante solemne, con sus manos grandes abiertas como continentes por descubrir y pegadas a los bolsillos mas australes de su chaqueta de explorador, recibía su medalla de caballero y su cuchara de palo inserta en un pergamino de plata que lo acreditaba como tal. Después de agradecer la distinción –Camilo tras su mala uva de buen español, escondía una educación de inglés encastado en gallego ferroviario– me susurró mientras salíamos  al jardín de la casa: “Convénzase maestre, a esta edad lo único que quiere uno es que lo quieran”, y al tratar de bajar el escalón que separaba la casa del jardín, un miembro de la Orden pretendió ayudarle  sujetándolo del brazo, a lo que él soltándose con educado mal genio le espetó mientras bajaba: “Deje, deje, que yo opino como Picasso, que cuando se es joven, se es joven para toda la vida”.

Desde aquella anécdota, en los días previos a su cumpleaños –11 de mayo–  los caballeros de la Cuchara de Palo le enviábamos una caja de jarritas de aceite de oliva virgen extra de Jaén, envasadas en Guarromán, con una nota de felicitación: “Cuando se es joven se es joven para toda la vida”. Días después, indefectiblemente, llamaba por teléfono, o escribía, alabándonos las bondades del aceite el cual decía tomar todas las mañanas, y, sobre todo, repartiendo abrazos para sus amigos cofrades de la Cuchara de Palo, Orden de la que decía sentirse honrado en pertenecer.

Aceptó también ser presidente de honor de la Asociación Internacional de Pueblos con nombres feos y raros, y con tal motivo nos dijo: “No le cambien el nombre a su pueblo porque a otros les suene mal. En todo caso digan siempre: Soy de Guarromán ¡qué coño pasa¡

Este año se cumple el centenario de su nacimiento, y ciertamente su repercusión en estas tierras del sur no ha sido muy notoria, pese a que sus restos mortales reposen bajo la sombra de un emblemático olivo en su tierra gallega de Iría Flavia, y que sobre Andalucía escribiera su libro “Primer viaje andaluz. Notas de un vagabundaje por Jaén, Córdoba, Sevilla, Huelva y sus tierras”, editado en 1959, en el que sobre las tierras de Jaén nos dejara esta sensata y premonitoria opinión: “A Baeza. como a Úbeda, lo más inteligente sería declararlas monumento nacional enteras y verdaderas y tal como está”.

El Instituto de Estudios Giennenses, con acertado criterio, le dedica con tal motivo el próximo día dos de noviembre, la conferencia inaugural de su apertura de curso, que correrá a cargo de su único hijo Camilo José Cela Conde.

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Publicado en Diario Jaén el 25/10/2016

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¿Y tú, de quién eres?

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(Publicado en Diario JAÉN el martes 3 de febrero de 2015)

Nada como ver llover junto a los poetas de cabecera. Enfundado en el sillón de las siestas perdidas evoco a Machado:

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.

Reabro en esta tarde de cielo triste un libro vigente: Contra el fanatismo, Editorial Siruela, Madrid, 2007, del escritor pacifista israelí Amos Oz: Se trata de una lucha entre los que piensan que la justicia, se entienda lo que se entienda por dicha palabra, es más importante que la vida, y aquellos que, como nosotros, pensamos que la vida tiene prioridad sobre muchos otros valores, convicciones o credos. […] Se debe a la vieja lucha entre fanatismo y pragmatismo. Entre fanatismo y pluralismo. Entre fanatismo y tolerancia.

Echa uno cálculos y comprueba la cantidad de fanatismos que nos rodean: Políticos, económicos, religiosos, nacionalistas y hasta deportivos. Sin darnos cuenta los asumimos sin el menor espíritu  crítico. En la bipolaridad mental que nos han sumergido sentimos la pereza de ser críticos en una sociedad en la que pervivimos como indigentes emocionales. En el fondo todo se reduce a contestar una pregunta mediocre: ¿Y tú con quien estás? ¿Y tú de quién eres? Como si debiéramos llevar grabado el hierro de la ganadería a “fuego y sumisión”.

Reivindico aquí el pensamiento del canciller que tuvo que reconstruir la mitad de Alemania después del nazismo,  Konrad Adenauer: No hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio. No existe, por tanto, una opinión que valga más que una actitud plural y democrática, que no renuncie al debate y que no tema rectificar o evolucionar.

Es difícil imaginar sólo hace un puñado de años que al siglo XX habría de sucederle de inmediato el siglo XI. ¡Nos están adiestrando en el fanatismo medieval!

Jamás he visto a un fanático con sentido del humor. Será por ello por lo que les cabrea tanto a los que siempre “hacen lo que tienen que hacer”, que otros “digan lo que tienen que decir”, desde la libertad y la tolerancia.

(@suarezgallego)

ARTICULO Y TU DE QUIEN ERES