El tiempo cura las heridas del tiempo

Con el tiempo todo pasa y todo deja de doler o de importar.

He visto a lo inolvidable volverse olvido, y a lo imprescindible ser arrinconado como unos zapatos viejos.

Pero, convéncete, no hay instantes vacíos. Todos hay que llenarlos de intensidad, convencido de que nada perdura más allá de la hora del desencanto.

© José María Suárez Gallego