Jacobo Gobert, un general francés en Guarromán

La Rendición de Bailén, (1864), José Casado del Alisal. (Museo del Prado)

En las actas del Primer Congreso sobre Nuevas Poblaciones celebrado en La Carolina en 1983, el doctor en medicina y pediatra de Linares Jaime Nicolau Castro, a quien una fatal enfermedad nos lo quitó de nuestro entusiasta grupo de amigos e investigadores, hacía una breve alusión, en lo que él tituló “Mi vagar por los archivos Parroquiales de Sierra Morena”, a la situación de los mismos en las Nuevas Poblaciones. Para la preparación de su tesis doctoral titulada «Factores genéticos y caracteres del crecimiento de recién nacidos sanos en nuestro medio», investigó la genealogía hasta tres generaciones de mil niños nacidos en el Hospital Comarcal «San Agustín» de Linares, para lo cual investigó en los archivos parroquiales de todas las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena. Tres volúmenes no editados, y de los cuales conservamos una copia dedicada gracias a su amistad y amabilidad, fueron el resultado de sus investigaciones. No es este el momento ni el lugar de hablar de su interesante trabajo científico, sino de la referencia que hace a la partida de defunción de «un general francés muerto en Guarromán en 1808».

Guiados por la inevitable curiosidad de todo investigador, vimos el original de tal partida en el libro 3º de Sepelios, folio 72, del Archivo Parroquial de Guarromán, cuya transcripción literal, además de una copia fotográfica de la misma, reproducimos respetando su ortografía original:

«En el día diez y siete del mes de Julio, año de mil ochocientos y ocho, yo el Br. Dn. Josef Manuel Guerrero, Cura Párroco de esta Yglesia de Guarromán sepulté en su cementerio al Cadaber de M. Jacobo Gobert, General de División de los Coraceros franceses, que murió la noche antes en mi casa de resultas de la batalla de Bailén, donde recibió un Balazo por cima de la frente, y cayó soporado, y así murió. De que doy feBr. Josef Manuel Guerrero» (Sic)

Durante una década estuvimos esperando el momento propicio para que quedara pública constancia, en la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción de Guarromán, de la inhumación en un nicho del cementerio anexo a ella (hoy bajo el suelo de su sacristía), del General de la División de Coraceros del Ejército Napoleónico, Jacques Nicolás Gobert, que participó, muriendo en sus prolegómenos, en lo que ha pasado a la Historia como La Batalla de Bailén.

La celebración del VII Congreso Histórico sobre Nuevas Poblaciones y su relación con la Guerra de la Independencia, unido a la eficaz colaboración del entonces párroco de Guarromán, don Domingo García Dobao (bailenense de nacimiento), hizo  posible que una lápida recuerde hoy a este «general olvidado de un ejército perdedor» cuando soplan vientos de una Europa pretendidamente unida y en paz, y cuando se hace desde unos pueblos que enarbolan en el lema de su bandera «Nacimos con el Fuero para la concordia de los pueblos». Concordia para los vivos desde el recuerdo a los muertos. Pólvora de la paz como salvas de ordenanza –las de los cohetes de fiesta popular–, para los que murieron por causa de la pólvora de las balas y los obuses.

El general Jacobo Gobert (1760 – 1808), efectivamente, muere en casa del cura párroco de Guarromán el sábado 16 de julio de 1808, festividad de la Virgen del Carmen, después de haber sido herido en el Cerro de la Harina, próximo a Mengibar, en uno de los varios escarceos guerreros que los días previos a la batalla tuvieron lugar para controlar los pasos que cruzaban el Guadalquivir.

Lógicamente, el bueno del párroco, el bachiller don José Manuel Guerrero, estando las Nuevas Poblaciones tomadas por el ejército francés (se estima que en los días previos a la batalla se encontraba concentrado en esta real población, que albergaba normalmente algo menos de seiscientos vecinos, un contingente de más de diez mil soldados franceses con todos sus pertrechos) no asentó al ilustre difunto en el libro correspondiente hasta que no se supo el desenlace de tanto movimiento bélico.

Ello hizo posible que, según la partida en cuestión, reproducida unos párrafos anteriores, el general Gobert muriera paradójicamente en una batalla en la que no pudo participar, sencillamente porque tuvo lugar tres días después de que muriera; los mismos días que el párroco se anticipó a darle nombre por escrito para los anales de la Historia.

Gobert fue sepultado en los nichos que en el cementerio de Guarromán, como hace constar el párroco en la partida, había entonces para enterrar a los difuntos de mayor prestancia social, eclesiástica y militar, situados junto a los muros posteriores del templo. En el año 1950 se terminó de edificar una sacristía nueva, estando ésta a nivel del suelo del altar, para lo cual en la construcción se aprovechó la elevación que facilitaban los ya citados nichos, entre el que se encontraba el del general Gobert, cuyo esqueleto pudieron ver en su ataúd, con su sable y sus descoloridos entorchados, los albañiles que hicieron las obras, y algunos monaguillos curiosos hoy ya venerables octogenarios.

Pese a esto, el general Gobert posee una monumental sepultura en la sección de mariscales del cementerio parisino de Pere-La Chaise, obra del escultor David d’Angers, compuesta por una figura ecuestre y cuatro bajorrelieves de mármol en los que se escenifican algunas de sus gestas. Fue adquirida por la Academia Francesa el 10 de octubre de 1837 (veintinueve años después de haber muerto) y el 18 de julio de 1845 (justamente treinta y siete años después de su fallecimiento) su corazón fue depositado en la tumba en presencia de los académicos franceses Pingnard, Choquet y Achille Lecrerc.

Así lo hemos visto escrito en la biografía que sobre él publicó en Paris C. Mulliè en 1850, bajo el título general de Biographie des Célébrités Militaires. Entendemos que la historia de su corazón puede encuadrarse en el ambiente romántico de la época, y que en realidad lo que se introdujo en su sepultura bien pudo ser algún efecto personal, o, en todo caso, algunas de las vendas manchadas con su sangre que se les hicieran llegar por el estado mayor francés a sus familiares desde Guarromán.

Sea como fuere, el general Gobert posee dos tumbas, la de Guarromán, donde está, y la de París, donde no está, y un corazón viajero que, según su biógrafo, anduvo rodando por esos mundos cerca de cuarenta años, hasta encontrar un descanso eterno cargado de leyenda y argumento de opereta romántica, tan a la usanza de la época.

Harina de otro costal es el asunto, a modo de leyenda urbana, de la calavera de Gobert rodando de casa en casa, y guardada por algún tiempo debajo de la cama de un patriota vengador que se hizo con ella a modo de trofeo. Cuando en 1950 se abrieron los nichos de la iglesia de Guarromán nadie habló entonces, ni se ha contado después, del esqueleto de un militar sin cabeza, al que hizo referencia Federico Ramírez García (1850-1929), historiador de Linares, sin precisar nombres de personas ni de lugares.

El artista José María Casado del Alisal, pintó en 1864 una recreación totalmente ficticia y alegórica de la Rendición de Bailén, que se encuentra en el Museo del Prado, que reproducimos al comienzo de este artículo, en la que hizo aparecer, supuestamente, al general de coraceros Jacobo Gobert con un uniforme español, el brazo en cabestrillo y la cabeza vendada. Este cuadro ha sido la imagen de las etiquetas del vino más popular elaborado en Bailén, conocido por sus gentes como el “vino del aporreao” por la condición de herido de guerra en la que pretendidamente aparece Gobert. A continuación, damos a conocer la biografía del General Gobert aparecida en las páginas 507 y 508 del volumen primero del Dictionnarie Biographique des Generaux Francais de la Revolution et l’Empire, editado en París en 1934 y debida a la pluma de Georges Six. Dos precisiones hay que hacer sobre ella: La primera, que Gobert murió el 16 de julio de 1808 y fue enterrado al día siguiente. La segunda, que es cierto que existe una tumba en el cementerio parisino de Pére-La-Chaise, si bien está vacía, pues los restos de Jacobo Gobert se encuentran a dos metros bajo el suelo de la sacristía de la Iglesia Parroquial de Guarromán, desde cuando el techo de los nichos del cementerio de personajes ilustres, anexo al muro del edificio de la iglesia, fue aprovechado para situar sobre él la actual sacristía, hecho que ocurrió a finales de los años cuarenta del pasado siglo XX, siendo párroco don Juan Antonio López Valero. Todavía queda en el recuerdo de inquietos y curiosos monaguillos de entonces, hoy octogenarios, cómo en uno de aquellos nichos estaban «los restos de un militar con su uniforme y entorchados, con su sable, en cuya lápida se leía un nombre extranjero y que los albañiles volvieron a cubrir». Hubiera sido una casualidad que otro militar con un vistoso uniforme decimonónico de oficial, al llevar espada, además de Gobert, estuviera enterrado en la Iglesia Parroquial de Guarromán y no nos hubiera llegado ninguna noticia de ello. Sin duda, los restos en cuestión apuntan a que son del general de coraceros M. Jacobo Gobert, hoy rescatados para la memoria histórica de todos

GOBERT, Jacques-Nicolas, nació en la isla de Guadalupe el 1 de junio de 1760 y murió en Guarromán el 17 de julio de 1808. Estudió en la escuela de Ingenieros Militares de Meziéres, saliendo de la misma con el grado de lugarteniente en 1780. Adscrito a l’Armée du Nord durante el periodo de la Revolución, su vida militar fue intensa y movida. En 1793 fue nombrado general de brigada, pero ese mismo año cesó en sus funciones, fue arrestado y conducido a la prisión militar de Vabbaye en París. A los pocos días fue puesto en libertad y se reintegró como jefe de batallón de ingenieros, destacado en Brest. De nuevo fue destituido en el 1795 por el Comité de Salud Pública, pero fue rehabilitado por el Directorio al año siguiente. Alcanzó de nuevo el grado de general de brigada en 1799. En 1800 fue herido de poca consideración y comienza su colaboración con el general Dupont como jefe de su estado mayor en 1’Armée d’Italie. Dos años después es enviado a Brest, desde donde participa en la organización y realización de una expedición a Guadalupe, regresando a Francia ese mismo año. En 1803 es nombrado general de división y al año siguiente obtiene la Legión d’Honneur. Con su ejército -2ª División du Corps d’Observation des Côtes de l’Oceán- llega a Vitoria el 30 de diciembre de 1807. El 24 de junio de 1808 llega a Madrid, desde donde parte para auxiliar a Dupont, que estaba en Andalucía desde comienzos de junio. Gobert pasó por Manzanares el 8 de julio y el 12 por Guarromán. Desde allí partió para Mengíbar, en donde fue herido por una bala en la cabeza el 16 de julio. Rápidamente fue trasladado a Guarromán, donde murió. Su tumba, obra de David d’Angers, se encuentra en el cementerio parisino de Pere-La Chaise. Su nombre está inscrito en el lado oeste del Arco del Triunfo de l’Etoile.

Arco del Triunfo en París
Lado oeste del Arco del Triunfo en el que se encuentra inscrito el general Gobert

© José María Suárez Gallego

Acceso al texto que recrea la página del diario del boticario de Guarromán correspondiente al día 22 de julio de 1808, en la que cuenta cómo se encontraba esta real población después de que la abandonaran las derrotadas tropas napoleónicas. Pinchar en el siguiente enlace.

https://josemariasuarezgallego.files.wordpress.com/2018/08/del-diario-del-boticario-de-guarroman-don-raimundo-de-calanda-julio-de-1808.pdf

Recreación de la muerte del General Gobert, 19 de julio de 2008

Premio Cultura Gastronómica

En la vid, el trigo y el olivo se encuentran las raíces de la cultura del Mediterráneo

Recibir un premio siempre gusta y te anima. Sobre todo, cuando viene desde una institución como Diario JAÉN y se entrega en la comarca en la que vivimos y trabajamos por ella, en Sierra Morena.

Son municipios que están implicados en la historia de la Cuchara de Palo: Guarromán, por el nacimiento de la orden; Carboneros, donde entregamos nuestros premios en los últimos cuatro años, y La Carolina que es donde se celebra el acto gastronómico de los premios de La Cuchara de Palo”.

Estas son las palabras de José María Suárez Gallego, cronista oficial de Guarromán y presidente, maestre prior de la Muy Ilustre y Noble Orden de los Caballeros de la Cuchara de Palo, que recibe el Premio Cultura Gastronómica.

Añade que recibir el galardón Reino de Jaén le supone una doble satisfacción, “por ser premiado en la comarca en la que surgió la Orden, que se apoya en la historia de los colonos que vinieron en el siglo XVIII”.

Suárez Gallego recuerda que la protohistoria de La Cuchara de Palo surgió el 24 de diciembre de 1983 en Guarromán. Un grupo de amigos nos reunimos a comer el almuerzo del día de Nochebuena de forma fraternal. No éramos parientes pero sí formábamos una familia en nuestros trabajos cotidianos en Guarromán, de ahí que eligiéramos la comida de un día tan señalado para reunirnos, reservando la cena para la llamada familia de sangre. Pero, como él, además, es cronista oficial de Guarromán, en una investigación que hizo en el Archivo de Simancas localizó un documento en el que el superintendente de Carlos III, Pablo de Olavide, mandó que los alcaldes pedáneos se eligieran el día 24 de diciembre a las tres de la tarde.

Eso coincidía con lo que nosotros, sin saberlo, veníamos haciendo”, precisa José María Suárez Gallego. Realmente, debía ser una fiesta, apostilla, ya que la matanza estaba recién hecha; la cosecha de aceituna, que en el siglo XVIII era mucho menor que la que hay ahora, estaba acabada e, incluso, el vino de la uva vendimiada en septiembre, ya estaba en su punto.

Si se unen estos aspectos, aquellos colonos que iban a la casa del alcalde saliente, se quedaban a comer allí. Cada cual portaba su cuchara, que era de palo. Cuando los franceses intentan suprimir el fuero otorgado por Carlos III, los colonos reivindican sus derechos forales, y uno de ellos era no ir al ejército, levantando sus cucharas de palo, las que llevaban para elegir a sus alcaldes.

Toda esa historia se hila y permite que el 10 de marzo de 1990 naciera la Muy Ilustre y Noble Orden de los Caballeros de la Cuchara de Palo, sin otros fines que defender la cultura del olivo, como árbol de la paz, y defender el santo y seña de nuestra cultura gastronómica que es el aceite de oliva virgen extra”.

En este caso, la defensa del aceite y del olivo la hacen con la cuchara de palo.

Fuente: Real Asociación Española de Cronistas Oficiales

José María Suárez Gallego, Premio a la Cultura Gastronómica, de Diario Jaén

Inclusión y visibilidad

Entregándole el Premio Nacional Cuchara de Palo a Vicente del Bosque
Poniéndole la esclavina de la Orden a Pablo Pineda

(Publicado en Diario Jaén el viernes 8 de febrero de 2019)

Si hay un adjetivo que le viene como un guante a la Naturaleza es el de diversa (participio pasivo del verbo latino “divertère”, que da idea de la acción de llevar un asunto por varios caminos). La diversidad es la manifestación de la variedad, la desemejanza, la diferencia, la abundancia, una gran cantidad de varias cosas distintas. Y no es casualidad, “en la Naturaleza nada hay superfluo”, decía el sabio andalusí Averroes, parafraseando a otro sabio, Aristóteles, que la diversidad tenga la misma raíz etimológica latina que divertido y diversión, sinónimo de pasarlo bien, lo contrario de lo aburrido, cansino, monótono y rutinario. La Naturaleza, por tanto, es diversa y divertida, y todo lo contrario de uniforme, monolítica y aburrida. Aunque la mayoría de las veces a los seres humanos nos venga grande la lección de respeto a lo diferente, a la diversidad, que cada día cuando amanece nos imparte la Madre Naturaleza. Los humanos utilizamos los adjetivos como dardos y los eufemismos como escudos. A la hora de repartir adjetivos el cuerpo le pide al ser humano elegir el que marca más la diferencia, el que más duele, el que más hiere y el que más destruye. Es por ello por lo que tradicionalmente a las personas con otras capacidades, con capacidades diferentes, discapacitados, y toda la relación de adjetivos que el tiempo y las costumbres han ido declarando políticamente incorrectos, incluidos algunos eufemismos que dan vergüenza ajena, se las han escondido en sus familias, en sus pueblos y en sus colegios.

Inclusión, diversidad y visibilidad, fueron los tres adjetivos con los que el actor Jesús Vidal construyó el triángulo argumental de su emotivo discurso al recibir su premio Goya como mejor actor revelación. Hace una década Pablo Pineda recibió en el Festival de Cine de San Sebastián la Concha de Plata como mejor actor. Pablo Pineda es además el primer europeo con síndrome de Down que ha conseguido un título universitario. Es maestro, pero no pudo presentarse a las oposiciones para funcionario público docente en educación especial por tener precisamente esa discapacidad.

En enero de 2010, Pablo Pineda recibió en Guarromán el Premio Nacional Cuchara de Palo “Sin barreras”. En su discurso de agradecimiento nos dijo: “Tener discapacidad no significa que no tengamos habilidades y competencias profesionales, es una característica o una condición que no nos define. Tenemos una discapacidad, pero no somos discapacitados”.

Un año después Pineda se encargaba de entregarle, también en Guarromán, ese mismo Premio Cuchara de Palo a Vicente del Bosque, seleccionador nacional de futbol que consiguió en 2010 la primera Copa de Campeón del Mundo para la selección española.

Que Del Bosque viniera a Guarromán sólo unos meses después de haber conseguido la Copa del Mundo se debió a que mediara un guarromanense de primera, José Damián González, actual presidente de los periodistas deportivos de Madrid, porque quién decidía sobre qué premios, cómo y cuándo podía recibir el seleccionador, era la Federación Nacional de Fútbol, y en esas fechas había una extensa lista de espera dispuesta a entregarle una distinción a don Vicente.

La primera vez que hablé con Del Bosque por teléfono, le dije que no le habíamos dado el galardón al seleccionador nacional por haber ganado la Copa del Mundo, aunque sobrado mérito tiene la gesta deportiva, sino al padre que en el momento de su mayor gloria subió en el autobús de los campeones a su hijo Álvaro, con síndrome de Down, portando la camiseta de la selección, haciéndolo visible e incluyéndolo entre los mejores.

Su contestación fue breve: Entonces esto no es cosa de la Federación. Dime lugar y hora y allí estaremos Trini –su esposa— y yo para recogerlo en nombre de “todos los Álvaros”

Inclusión, diversidad y visibilidad en boca de Jesús Vidal fue una forma de traducir al mundo de la discapacidad aquella otra triada que ha sido durante tres siglos la palanca que ha elevado los valores más nobles del ser humano: Libertad, igualdad y fraternidad.

© José María Suárez Gallego

El guarromanense Martín Scheroff Avi

PORTADA TRABAJO SOBRE SCHEROFF PARA EL CONGRESO (BLOG)

Pinchar en la portada para acceder al texto en PDF

 

Resumen:

            El objetivo de la presente comunicación es poner de manifiesto uno de los casos en los que un descendiente de los colonos centroeuropeos que se establecieron mayoritariamente en tierras andaluzas a partir de 1767 contribuyó a la creación de algunos referentes de la identidad cultural de Andalucía.

            Es el caso del farmacéutico y profesor de preceptiva literaria Martín Scheroff Avi, nacido en la nueva población de Guarromán y bautizado en la de Carboneros, provincia de Jaén, que está considerado por los especialistas como el mentor literario del primer Federico García Lorca, poeta y dramaturgo universal andaluz, cuando cursaba el Bachillerato en Granada.

            Aportamos los facsímiles de sus partidas de bautismo y de defunción, inéditas hasta el momento, que nos suministran interesantes datos sobre el profesor Martín Scheroff.

Palabras clave:

Nuevas Poblaciones, Martín Scheroff Avi, Federico García Lorca, Guarromán, Carboneros, literatura, identidad andaluza.

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Abstract:

The objective of this communication is to highlight one of the cases in which a descendant of the Central European settlers who settled mostly in Andalusian lands after 1767, contributed to the creation of some references of the cultural identity of Andalusia.

This is the case of the pharmacist and literary teacher Martin Scheroff Avi, born in Guarromán city and baptized in Carboneros city, Jaén province, which is considered by specialists as the literary mentor of the first Federico García Lorca, poet and Universal Andalusian dramatist, when he was studying the Bachillerato in Granada.

We provide the facsimiles of their baptism and death certificates, unpublished until now, which provide us with interesting data about Professor Martín Scheroff.

Key words: New Populations, Martín Scheroff Avi, Federico García Lorca, Guarromán, Carboneros, literature, Andalusian identity.

Wádi-r-Rúmmán (Guadarromán)

Wadi-r-Rumman

 

 “El río de los granados“, nombre etimológico de Guarromán, Wádi-r-Rúmmán (Guadarromán) escrito en grafía árabe, por gentileza del investigador del CSIC Juan Castilla Brazales, que ha sido director de la Escuela de Estudios Árabes, en Granada, y el mayor conocedor de los textos que aparecen escritos en la Alhambra. Con Guarromán le une el hecho de haber recibido aquí un Premio Olavidia y un Premio Nacional Cuchara de Palo, En la actualidad es un escritor de éxito con sus novelas La Casa de los tulipanes y Melvia, pero ante todo es un buen amigo.
TRASLITERACIÓN
El profesor de Historia del I.E.S Bûry al-hamma, de Baños de la Encina (Jaén), Agustín Camacho Sánchez, amablemente nos envía la transliteración de la palabra a las grafías latinas: “La he escrito en escritura completa: La “u” corta (el “lacito” que va arriba, sólo se pone en la escritura completa -para gente que está aprendiendo a leer o escribir, para evitar dudas,…) Hay una “a” larga y detrás la “L” (formando el artículo, “lam”) , esta “L” se pronuncia – en este caso- como “R” por asimilación con la letra de comienzo de la siguiente palabra – ya que la “R” es una letra “solar”. Y la”chadda” (el simbolito como un tres que indica la duplicación de la consonante)”.
Espero que os resulte interesante.
© José María Suárez Gallego