Inevitably blue

INEVITABLEMENTE

 

Inevitablemente azul,
naces azul,
vives azul,
mueres azul en el centro de mi pecho, sin el corazón por última vez vivido, cuando a primeras horas de la tarde los ocres queman mis alas y la emoción se va.
Inevitablemente azul para soñar tu sonrisa llena de azules. 

 

© José María Suárez Gallego

 

 

 

 

 

El cine es ficción

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El cine es ficción, pero como decía Orson Welles: “Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta”. 

La poesía nunca ha sido ficción porque duele, y a veces mucho. Gorgoola lo sabe. 

 

© José María Suárez Gallego 

 

 

Tiempo de siesta

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Las chicharras chirrÍan en el silencio  de la veleta inmóvil.

Silencio de siesta cuando se asciende al sopor de la tarde en caída libre por la rosa de los vientos.

¡Sólo tú dormida en mi desnudez eres Gorgoola!

Tiempo de siesta, sopor de chicharras y veletas sin viento en tus pestañas.

Veleros sin horizonte, ni brisas en tus besos dormidos.

¡Sólo tú eres siesta y silencio reprimido de la veleta navegante!

¡Sólo tú eres frontera y horizonte del eco sempiterno de mi siesta!

© José María Suárez Gallego

 

En el norte de tu nombre

 

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Los poetas somos gente extraña que nunca llevamos la brújula en los bolsillos cuando nos prueban el pijama de ser felices, porque nuestros puntos cardinales siempre han sido las estrofas que acarician la rosa de los vientos con la brisa de un nombre que nunca duerme y viaja siempre al norte de nuestros sueños.

 

© José María Suárez Gallego